Demagogia vrs. Populismo

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Demagogia vrs. Populismo

Por Rafael Catzin

“El Populismo ama tanto a los pobres que los multiplica”. Mariano Grondona.


En el futuro, mañana, en un corto plazo son las palabras que utiliza el sistema para apaciguar nuestra aflicción y calmar nuestras ansias de un verdadero cambio, un cambio que queremos verlo reflejado en nuestra economía familiar, en nuestro entorno social, en el mejoramiento y aplicación de nuestras garantías sociales y servicios sociales. Las promesas de siempre del PRI-Gobierno y que también usa la derecha cómplice del mal gobierno que vivimos, nos ha llevado a la desesperación, entierran día a día con sus palabrerías nuestra esperanza. Al mexicano nunca le llega el mañana y su mejoramiento.


Esa demogogia que han aplicado por décadas los del sistema, sexenio tras sexenio ha generado incredulidad y apatía. Incredulidad en el voto, en los partidos políticos -que no hacen nada y si aplican la forma exacta de los malos procedimeintos del PRI y de la derecha del nazi-azul-, en los sindicatos -que los pocos que existen le pertenece su vida interna y actuación al Presidente enturno-, en los comicios, en el “poder” Legislativo, en el Judicial, en la apliacación de la Justicia.


En la descomposición total del aparato que nos gobierno junto con las instituciones políticas que lo rodean, la Democracia se vuelve en una exigencia moral y para ello es necesario dar paso y despertar en el mexicano fé y esperanza, alentarlos y educarlos para que no vean ni sientan que todo esta perdido ye impulsar motivandolos para que abanonen la apatía y la incredulidad. Con la demagogia que el PRI-Gobierno viene aplicando y las promesas falsas del nazi-panismo han degenerado la verdadera democracia, el mexicano escucha como un chiste hoy en día la palabra democracia, no le interesa la democracia ni lo que el sistema haga pues no ven a nadie en el final del túnel que pueda auxiliarlos. Los comicios lo toman como “río revuelto” donde el pueblo trata de sacar provecho a la compra, venta y remate del voto popular.


El Gobierno y sus partido siguen apostando por una Democracia controlada, y usan los medios de comunicación masiva con demagogia publicitaria de lo que se hace, -y se dice siempre- se hace para el bienestar del mexicano, “en un corto plazo” veremos los resultados y los resultados terminan siempre en corto y largo plazo favoreciendo a tres grupitos: los del capital extranjero y de casa, al grupito que nos Gobierna y a la clase política rastrera, mientras sigan con esa presunción, el pueblo mexicano tiene que apostar y jugársela por el cambio, un cambio que viene con autollamamiento populista: aspirar a algo que nunca se ha tenido ( un buen salario, una vivienda digna, servicios sociales de primera: seguro social, educación gratuita hasta el bachillerato, respeto democrático en los comicios, verdadera aplicación de la la ley para una buena Justicia, libertad en nuestro parlamento etc), el pueblo tiene todo el derecho de propagar su propio populismo para hacerlo realidad. El anhelo de obtenerlo es el ímpetu de los mexicanos y es un derecho que nadie le puede arrebatar.


La consecuencia de los sexenios del priísmo y de los dos sexenios de la nazi-derecha mexicana han producido consecuencias sociales negativas, ellos son los causantes que un nuevo populismo que avanza en todo el territorio nacional, porque los mexicanos se estan afianzando en una nueva esperanza, creen en ese populismo que hoy tanto critica el Régimen del Salinato-peñista.


Quienes hoy acusan al populismo con miedo y desesperación son aquellos que la han utilizado para tergiversar la realidad y son ellos que gozaron durante años de ganancias inmensas a costa de la pobreza y de la esperanza del pueblo mexicano que con paciencia esperaban las promesas de los sexenios. Utilizaron desde el poder los logros de la Revolución Mexicana para manipular, controlar a los mexicanos y convertir esos logros en suyos vociferando populismo al otogarle al mexicano sus derechos sociales y políticos, y cuando se exigía garantías sociales y mejoramiento de servicios sociales éstos solían decir: “nuestro gobierno paternalista” vela por ustedes, “trabajamos para un mejor futuro”.


El paternalismo fué el mayor empuje del populismo priísta, un paternalismo maquiavélico, hijos de primera, hijos de segunda, de tercera y que hijos de la chin..chin. Ellos sabía manipular y someter a quienes les daban paliativos, siempre apapacharon con sombrero ajeno. Ese es el populismo que siguen ejerciendo, eso les parecia funcionar, y hoy, al sistema, al Gobierno del Salinato-Peñista no le cuadra, a ellos ya no les esta funcionando, el nuevo populismo que empuja un nuevo partido de Oposición es más fuerte que su maquinaria publicitaria. El surgimiento de un populismo que amenaza con cumplir y cumple donde puede y tiene injerencia ha puesto a temblar al sistema, porque ese populismo no solo señala al mal gobierno, su corrupción y su demagogia, sino que viene haciendo realidad los sueños de los mexicanos donde puede. Ahora es la guerra contra el populismo de la Oposición.


México ha sido testigo de la aplicación del populismo en sexenios anteriores, cada frase, cada aplicación gubernamental, cada reforma legislativa asestaba un duro golpe a los mexicanos, pero el populismo estaba en su apogeo en los sexenios priístas, y para reivindicarse solía decir el Gobierno: “marchamos en el camino correcto”, “México será en el futuro un país de primera”, “veremos los logros en corto plazo”, “las reformas nos beneficiaran”. Que mexicano no ha escuchado esas y muchas otras frases populistas -frases populistas desde el Gobierno, frases que usa la derecha-, pero en México el sistema siempre ha querido ser el protagonista, el proteccionismo que siempre aplicó -en palabras- se convirtió en populismo trasnochado.


Quien no se acuerda del populismo aplicado de los diazordacistas, la de los echeverriístas, de los lopezportillistas, de los de la madridistas, de los salinistas, foxistas, calderonistas y al principio de su mandato del peñanietismo y que por orden del jefe pelón lo hacen cambiar de estrategia y lo empujan a rechazar el populismo y emprender una campaña nacional e internacional contra el populismo del nuevo Partido de Oposición, hoy Peña Nieto se preocupa más por el populismo emprendido por la Oposición que por la caída del precio del petróleo, o por la caída del poder adquisitivo del salarío. Para el Salinato-peñista el populismo es un mal para el país.


No cabe duda, el populismo priísta cayó por completo ante una sociedad que despierta, el pueblo mexicano idéntifica el populismo como demagogia trasnochada, Después de las contrareformas hechas en el “pacto por México” hasta los mismos priístas cayeron convencidos sobre sus rodillas que las frases que se expresan en la esperanza de las reformas hechas es una total mentira, ya no se diga que es demagogia, sino mentiras.


Hasta la manipulación de los sentimientos y esperanza de los mexicanos se les ha ido de las manos al Gobierno y su aparato controlador, se les acabo la demagogia. Se les ha caído la popularidad presidencial, el populismo del PRI vino a pique, el reinado se va esfumando, ya hasta Beltrones desesperado le entra al rollo del populismo porque el PRI -y sus Gobiernos Estatales- era el centro del populismo, era una maquinaria de gestoria, pero eso ya se esta acabando.


El populismo priísta encerraba corrupción, lo engendraba y lo apapachaba, se les acabo utiliazr los servicios sociales como método parternalista y cacical como en el reparto agrario, (controlaba apoyos), apapachaba sindicatos (aprobaba huelgas o las desaprobaba), jugaba con las reivindicaciones laborales a cambio de quietud, hoy no mucho a cambiado pero no son los protagonistas, el populismo se ha extendido a todos los institutos políticos que lo han convertido en demagogia.


El propio Salinas empujó fuerte el populismo con su programa “Solidaridad” -que por cierto el empresariado mexicano, los del capital, critico con frecuencia el riesgo populista del programa-, y la oposición de derecha la calificaba como un programa de apoyo manioso que seleccionaba a los beneficiarios y dejaba fuera a los nazipanistas, la molestia de los nazipanistas era que no podían competir con el populismo emprendido por el Salinato.


Ese era el populismo que reinaba en la derecha y ese era el populismo que se disputaban, todo lo convertian en demagogia, el populismo de Izquierda en ese entonces no levitaba a nadie, no había difusión, nadie lo conocia.Hasta que llegó el nuevo partido de verdadera oposición que apuesta a levantar un pueblo dormido con el nuevo populismo, que viene siendo sinónimo de promesas. Lo que no hay que olvidar es nuestra responsabilidad y nuestros deberes, no todo el populismo prometedor nos dará bienestar si olvidamos los dos primeros.


Las promesas que hoy surgen en la clase política y en los partidos políticos que se acentúa en la palabra populismo, terminará siendo una palabra conflictiva, la tensión actual por la lucha del populismo es buen caldo de cultivo para sembrar demagogia. Y si de promesas incumplidas se trata, de dimes y diretes, de aplicaciones y desaplicaciones, falsas promesas escritas y no escritas pero muy difíciles de cumplir, pues también el Salinato peñista puede acusar de populismo hasta a la propia Constitución Política, que por culpa de ellos hasta hoy solo hay promesas en su interior.


Siempre he sido un idealista, desde hoy soy un populista soñador, un populista como nos enseñó José Mugica :” La vida no es sólo recibir,es dar. Por muy jodido que estés siempre tienes algo para dar.”


Rafael Catzin.

Demagogia vrs. Populismo

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