La versión de mi vida o el material para construir una

 

 

por Arturo Loría

“La vida es real, se construye de las pequeñas cosas: minutos, horas, ahora, encargos, rutina…y eso debería ser suficiente”, dice la actriz británica Rosamund Pike caracterizada de su personaje Miriam en el filme La versión de mi vida (Barney’s Version, 2010) próximo a estrenarse en nuestro país, en algunas salas el viernes 22 de abril en otras el 29.

La frase de este personaje resume el tema central del filme: los pequeños elementos que construyen toda una vida, en este caso, la del políticamente incorrecto Barney Panofsky, productor de televisión, buen bebedor de whisky y fumador de puros quien, a sus 65 años, debe hacer una pausa para repasar los momentos clave de su vida.

Basado en la novela del escritor canadiense Mordecai Richler, vemos a través de una serie de flashbacks la juventud de Barney en una bohemia Roma; su primer, corto y trágico matrimonio; su entrada a la televisión canadiense; su segundo matrimonio con una vulgar y adinerada heredera judía; el repentino encuentro del amor de su vida y la disección, desde el apogeo hasta la decadencia, de su tercer matrimonio. En medio de todo esto y como imagen recurrente, está la misteriosa muerte de Bernard Boogie Moscovitch, mejor amigo de Barney, que se convertirá en un fantasma que seguirá al protagonista hasta sus últimos días.

 Si el personaje de Barney per se es entrañable, la actuación de Paul Giammatti (misma que le valió un Globo de Oro por Mejor Actor en un Musical o Comedia) lo hace inolvidable. El filme además sale adelante con las actuaciones, igualmente poderosas, de la ya mencionada Rosamund Pike como Miriam, el amor de la vida de Barney; Minnie Driver, como la exquisitamente insoportable segunda esposa y Scott Speed como Boogie. Mención aparte merece la intervención de Dustin Hoffman como Izzy Panofsky, padre de Barney, y portador de muchos de los mejores diálogos.

La versión de mi vida oscila entre la comedia y el drama con una facilidad e inmediatez que, en manos menos capaces, hubiera terminado en un gran fracaso, pero que gracias a la sorprendente capacidad del director canadiense Richard J. Lewis (quien antes de se había dedicado principalmente a la televisión y es reconocido por su labor como escritor, director y coproductor ejecutivo del drama policíaco CSI: Crime Scene Investigation) resultan en una experiencia casi catártica, incluso reflexiva, para la audiencia.

De hecho, esta habilidad para navegar géneros de forma tan desenfadada revisando la vida de un personaje tan “reprochable” y a la vez tan agradable que tiene que hacer una pausa repentina para reflexionar sobre su vida y amores, recuerda mucho al filme de 2003 Las invasiones bárbaras (Les invasions barbares) del cineasta quebequés Denys Arcand, quien por cierto, hace un cameo en el filme junto con otros directores canadienses como Atom Egoyan, David Cronenberg, Paul Gross y Ted Kotcheff.

Si bien, como dice Miriam en el diálogo citado al principio, la vida se compone de miles de pequeños elementos, y eso, debería ser suficiente, para La versión de mi vida parece a ratos no serlo y galopar con demasiada velocidad por las pequeñas pero fundamentales situaciones de Barney. Algo comprensible si se toman en cuenta las poco más de 400 páginas de la novela original y que, posiblemente, podría haber sido resuelto de mejor manera, como concluyó en su reseña la crítica Dana Stevens, en un serial televisivo.

A pesar de las poco más de dos horas de duración, la rapidez con la que presenciamos la vida de Barney Panofsky en la película podría restar la intensidad emocional que la novela de Richier aporta y que le valió en 1997 el premio Giller de literatura; sin embargo, es cierto también que las actuaciones bien estructuradas y entrelazadas de un casting muy bien hecho, así como el soporte de un gran soundtrack (que hace de la presencia de Leonard Cohen algo esencial) contrarrestan una de las pocas debilidades del filme.

Especial atención merecen también los trabajos de maquillaje y vestuario. El primero incluso, recibió una nominación al Oscar tras “envejecer” de forma convincente a los protagonistas.

Cabe mencionar también que la película está dedicada al autor de la historia original, quien falleció en 2001.

La salida de La versión de mi vida en México coincide con la publicación de la novela a nuestro idioma por parte de la editorial Sexto Piso. Bajo el más adecuado título La versión de Barney, el lector encontrará grandes diferencias entre el libro y el filme, necesarias a la hora de trasladar una historia de un lenguaje a otro. A partir de esta semana el libro se encontrará disponible en distintas librerías del país.