Marcos y el EZLN.

*El EZLN: la lucha Indigena de ayer y hoy.

Un relato de una visita y una platica con quienes viven en la Sierra Lacandona.

 Cuando surgió, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional tuvo un crecimiento vertiginoso. Su cuerpohttp://1.bp.blogspot.com/_JiSl7w8xD8o/TSEdXm2CYEI/AAAAAAAACR8/bvQrLhhf-E4/s1600/ezln.jpg de lucha pasó de tener seis personas –tres mestizos, tres indios- en 1986 a tener más de 1300 en 1989. Su nombre, inspirado en Emiliano Zapata,  caudillo del Ejercito Libertador del Sur durante la Revolución Mexicana, puso en claro desde el principio cual sería el espíritu de lo que buscarían como formación político-militar: la liberación de pueblos indígenas y campesinos.El acelerado nivel de adhesión del Ejército podía traducirse de muchas maneras. Pero la fundamental y más evidente era la necesidad de expresión de una clase social relegada.  Habían sufrido décadas de silenciamiento y represión por parte del Partido Revolucionario Institucional- PRI- el eterno partido gobernante mexicano y necesitaban un camino para volver a tomar la palabra. Aunque fuera a través del fuego.La palabra, el fuego y la organización interna.-Los integrantes del EZLN fueron construyendo los cimientos del colectivo a medida que iban experimentando. Sus ejes se delinearon a partir las experiencias vividas, teniendo en cuenta las reivindicaciones que se acentuaban y las que quedaban en el camino como prescindibles.Con el correr de los años, el zapatismo fue agrupando sus núcleos en tres. El primero es la organización interna. En todo este tiempo, aprendieron cómo vivir en la selva, autoabastecerse,

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 generar su propio modelo educativo y perfeccionar sus circuitos de defensa.El segundo, la capacidad de trabajar y de generar una coherencia colectiva a través de la palabra. Por eso, desde su creación, se caracterizan por elaborar y masificar sus discursos, llamados “Declaraciones”.  Básicamente, se trata de la actualización constante de sus principios y reclamos, resumidos en las palabras verbalizadas por su líder, el subcomandante Marcos.  Y el tercero, el uso del fuego como herramienta legitima para viabilizar su accionar.Chiapas, ayer y hoy

En la región chiapaneca se concentra el más alto nivel de población indígena de todo

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 México, principalmente en los municipios de Ocosingo, San Cristóbal de las Casas, Chilón, Chamula, Tila, Las Margaritas, Salto de Agua, Palenque, Oxchuc, Tenejaba, Zinacantan, Tumbalá, Chenalhó, Tuxtla Gutiérrez y Yajalón.Para estas comunidades, el surgimiento del EZLN fue fundamental para lograr el primer paso hacia el reconocimiento público de la situación indígena: la visibilización de su realidad.  Según Marcos Shilón, perteneciente a la comunidad originaria de San Juan Chamula, abogado especializado en derecho indígena y Fiscal Indígena de la Procuraduría del Estado Chiapas, su aparición en el escenario de los pueblos aborígenes fue el principio de una serie de conquistas fundamentales que aún requieren de mucha profundización.

“Uno de los logros más importantes de la lucha que llevó y lleva adelante el EZLN es que gran parte de los pueblos indígenas mexicanos recobraron su dignidad. Hace no más de treinta años, en muchos aspectos de la vida pertenecer a una comunidad originaria era un problema. Sentíamos vergüenza por tener otras costumbres, otro idioma. Pero luego del intenso trabajo zapatista, "recobramos el orgullo de nuestras raíces” . -relata un maestro ídigena  de nombre Shilón y orgulloso de lo que el EZLN ha hecho por la dignidad de loshttp://www.prensalibre.com/internacional/Subcomandante-Marcos_PREIMA20101117_0172_5.jpg indigenas-.

Por otro lado, también acentúa el vacío legal en el que aún se encuentran la mayoría de los pueblos. “En cuanto a derechos indígenas, los tratados logrados entre el zapatismo y el gobierno también generaron pasos adelante. Se crearon instituciones para atender algunas de sus demandas y se consiguió representatividad en el Congreso. Sin embargo, a estas iniciativas –en general- todavía les falta contenido real y capacidad de acción”.

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Marcos nos habla particularmente de su tocayo, el subcomandante. Dice que en realidad, antes de encabezar el armado del EZLN fue un jesuita que ganó su nombre de guerra –el nombre real del jefe guerrillero es Rafael Sebastián Guillén Vicente– a partir de las iniciales del nombre de las cabeceras municipales que tenía el EZLN como objetivo en enero de 1994. La “M” de Las Margaritas, la “A” de Altamirano, la “R” de Rancho Nuevo,http://cdn.c.photoshelter.com/img-get/I0000zgph9DYCrgU/s/860/860/marcos-caballo-copy.jpg la “C” de  Comitán, la “O” de Ocosingo y Oxchuc y la “S” de San Cristóbal.

Esa es una de las teorías. La otra –la que el propio subcomandante afirma en algunas entrevistas-  es que en realidad se autoadjudicó ese nombre a partir de un compañero caído.  Sea como sea, con el tiempo se convirtió en un representante esencial  de la lucha por las causas de los pueblos postergados. Sus comunicados y escritos, así como también, su imagen clandestina –jamás se destapa el rostro- y su gran habilidad en talento para la oratoria, hicieron que a pesar del paso del tiempo, siga siendo un ícono de la resistencia.